INICIO - MEMBRESÍA - Artistas de la Plástica - Roberto Reytor Remón - Sobre la obra

Exposición «La Vaca».

Autor(es):
Delio G. Orozco González.
Palabras al catálogo de una exposición personal de Roberto Reytor.

371.pngMadurez artística no es vejez oficiosa, quizá experticia, más no sólo formal, el sustrato decide; aunque en el arte esta será siempre una polémica irresoluta. Lo cierto es que por los años de afanes, los esfuerzos con más de un acierto, el amasamiento de una línea y estilo propio (las instalaciones lo confirman) y el acercamiento a temas controvertidos, la obra de Roberto Reytor se ha colocado -no sin pelea-, en el ámbito plástico del Manzanillo de Cuba.

Tiempo atrás, un grupo de gallos llamaron la atención por la agradable factura con que el autor mezcló formas y colores; no son nada comparados con los de Mariano, gritaban unos; otros, en íntimo disfrute y honrada percepción sensorial, acotaban: el arte no se ha hecho para entender; y en el fuero interior de muchos, aquellos animales cantaban, lidiaban. 
 
Ha sido, sin duda alguna, la dedicación preferencial a una heredad espiritual mixturizada -cualidad distintiva de la cultura cubana-, el hecho que otorga a la obra de Reytor una identidad peculiar y, aunque el contexto de flexibilización religiosa en los 90 contribuyó a ello, salir al ruedo en una plaza donde las prácticas de origen africano no estaban invitadas, devino desafío; así, cayendo, levantándose, pero siempre empecinado, fue el artista dejando su rastro con un handicap que hace más loable y digno de encomio el empeño: la ausencia de academia. 
 
Ahora es el rumiante, la utilidad que emana de él, junto a la psicología social que genera su consumo; el cual, crea entre nosotros -sin ser del Indostán-, una especie de «sub-cultura de la vaca», el motivo para un nuevo esfuerzo cuyo mayor mérito es la elección del tema: complicado, altamente proteico, colesterolémico y policial. Así, entrando a la verdad por el arte, como entra en la res el carnicero -con la camisa al codo-, nos ofrece Reytor una exposición concebida para pensar; también, por qué no, para disfrutar...                  
 
Delio G. Orozco González.
Historiador.
Manzanillo, Cuba. 
Enero 2011.   


Publicado: jueves 20 de junio del 2019.
Última modificación: sábado 22 de junio del 2019.