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Poesía para oxigenar el alma.

Autor(es):
María Valerino San Pedro.
Rafael Martínez Arias.
Entrevista a Aurelio José Hernández Sánchez sobre su labor como promotor cultural y escritor.

El niño regordete y de cachetes rosados corre junto a sus hermanos por entre la maleza, en tanto su mente vuela bien alto y ve en el aire páginas escritas, libros gruesos, versos... Quizás en ese pasado inolvidable piensa Aurelio José Hernández Sánchez, mientras se prepara para una entrevista que debí haber hecho hace muchos años, cuando empecé a admirar a este hombre buenazo y atento, que ha vivido y vivirá siempre por y para la poesía.

Remembranza
 
Hijo de un matrimonio de campesinos radicados en Gibaltar, municipio de Guisa, Aurelio es el primero de doce hermanos. Llegó a alcanzar ese mismo número de años sin conocer absolutamente nada de las letras, y a esa misma edad, aprendió a leer y escribir de la mano de la habanera Zenaida León Tamayo, quien los alfabetizó y dijo a su padre, Andrés Hernández Bárzaga: "Señor, este niño puede dar, y llegar lejos. Llévelo a la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, donde están estudiando los campesinos".
 
Se inicia entonces el camino indetenible que Aurelio aun transita:
 
"Definir esa etapa de mi existencia es difícil -explica-, me separo por primera vez de los míos, pero a la vez, entre esfuerzos y desvelos, comprendo que ahí comienzan mis sueños.
 
Al finalizar el octavo grado me trasladan para la escuela Bartolomé Masó, de Manzanillo, luego paso el preuniversitario. Al unísono escribo, escribo sin parar. Descubrí que era lo más ansiado."
 
Pasos firmes
 
Aunque su hablar es pausado, él es inquieto, se mueve en el asiento y gesticula, quizás para hacer salir esa tremendísima energía que sin dudas tiene dentro. Al comentar sobre este u otro asunto salta de una época a otra, sin pausa, sin respiro. Le pido me permita conducir las interrogantes. Sonríe y acepta.
 
"En Manzanillo fundo un incipiente grupo literario en el que estaban Wilfredo Naranjo (padre), Enrique Véliz, Alex Pausides y Emelicio Vázquez. También en ese período comienzo a escribir textos con un poco más de fundamento en los cuales se precibe mi aire de la montaña.
 
Para mi primer libro publicado, El saltar del imán, conté con la colaboración de Alex Pausides, y gané en experiencia. Por entonces me piden que trabaje en la Casa de Cultura de Yara, y en 1983 fundo allí el periódico Luz de Yara, que se edita por primera vez el 31 de julio de ese año."
 
Aurelio reconoce el apoyo para esa publicación del pintor Manuel Olivera Álvarez (MOA) y del poeta Alex Pausides, además de la dirección del Gobierno de Yara.
 
Se recuerda viajando por su cuenta a los municipios de la provincia en busca de trabajos pertenecientes a escritores del patio para publicarlos, primero trimestralmente y luego con frecuencia anual, hasta que la situación económica se complejizó y el suplemento desapareció, resurgiendo efímeramente en 2005 y en 2006. No es hasta el 2014 que la Dirección Municipal de Cultura de Yara retoma el tabloide, cuya última edición data de abril del presente año.
 
Incomprensiones
 
Hernández Sánchez no se amilanó ante la carencia de recursos, comenzó a viajar a Villa Clara, de donde traía el papel para una nueva publicación El Portón, periódico que le trajo tragos amargos, incompresiones y huellas personales y  familiares para siempre.
 
"Este periódico, que hice con tantas expectativas y esperanzas, tuvo sus divergencias, porque publicó un cuento titulado De nalgas al fondo, del escritor camagüeyano Miguel Praga, un hombre contagiado con el Sida, y ello causó estupor e inconformidad en las autoridades políticas de la provincia y el municipio Yara. Perdí incluso el trabajo por esa causa.
 
Yo no entendía. Ese cuento, relacionado con la homosexualidad, fue premiado en un concurso por un respetable jurado, integrado entre otras prestigiosas figuras por Francisco López Sacha. Comenzó para mi un período de reclamaciones y tuve le paoyo de la Uneac en Granma y Abel Prieto. Finalmente me retribuyeron las pérdidas económicas y me reintegraron a mi vida profesional de siempre, pero quedaron las huellas... Hoy se puede encontrar en cualquier librería el citado cuento. Así son las cosas."
 
Nuevos retos
 
Poco después Aurelio decide enrumbar su camino nuevamente: se traslada para Manzanillo y se incorpora a la Casa de Cultura, donde desarrolla un intenso trabajo que incluye, entre otras cosas, llevar el conocimiento y la poesía de manera directa a los exreclusos. se integra también al trabajo con los niños, y crea el tabloide infantil El mambisito. Por otro lado ha sido profesor de Décima , captando talentos en los barrios La Martí, Buey de Gallego, Cayo Redondo y la ciudad de Manzanillo. Sus pequeños alumnos fueron incluso a eventos nacionales.
 
También, sigue escribiendo y publicando en Cuba y en antologías extranjeras. En 2008 sale a la luz su poemario La soledad del pez y en 2013, El peso de las sombras. Asimismo, tiene en proceso de edición, por la Editorial Oriente, el volumen Sellado libro de piedra.
 
"Siempre trato de ver la cultura desde una óptica distinta, llevando la literatura a mis semejantes. He hecho trabajos para el periódico La Demajagua, buscando el fluir artístico y cultural de la provincia, y le garantizo que siempre gana la espiritualidad de la gente, de la vida, llevo eso en el corazón.
 
(...) El tiempo no pasa por gusto: uno aprende. Ahora, por ejemplo, comprendo mucho más a Martí cuando decía que la poesía es más importante que las fábricas... Te llena tanto espiritualmente que no sabes como expresarlo. Siempre que puedo disfruto nuevamente los Versos sencillos: son un plato para saborear."
 
Preferencias
 
"Una cosa es lo que tu pretendas y otra lo que la naturaleza poética te da", afirma mientras sus ojos se entornan, como muestra de un sentimiento profundo.
 
"Lo que más me gusta es oír buena música: Trova, Radio Enciclopedia, y leer mucha poesía, reller a césar Vallejo, La guerra y la paz y a Dostoievski."
 
Habla con vehemencia de su única hija Katerine y su nieto, al igual que de su compañera Migdalia Rodríguez Rosabal, sin cuyo apoyo hubiera sido imposible transitar su camino profesional. Finalmente, confiesa: "La poesía es mi vida. Ha sido fuente salvadora y oxígeno, mi senda verdadera hacia la belleza y el amor."                          

Tomado de: La Campana. Periódico cultural, Bayamo, julio 2015, p. 3.
Publicado: sábado 22 de junio del 2019.
Última modificación: sábado 22 de junio del 2019.