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De primera colada.

Autor(es):
Edgardo Higinio.
Una entrevista al poeta Andrés Conde.

Andrés Conde: Poeta medialunero ganador de numerosos premios a nivel provincial y nacional. Tiene publicados varios libros y ha colaborado en revistas y antologías dentro y fuera de Cuba. Es una de las personalidades de la cultura en su municipio.

Nací en Manzanillo, en la calle Aguilera, pero simplemente nací allí porque al otro día me trajeron para Media Luna. Creo que definitivamente el entorno natural de Media Luna influyó en que me hiciera poeta. Recuerdo que siendo niño, todavía no sabía leer y mis primas y yo nos aprendíamos de memoria las poesías de Martí y cuando la familia se reunía nos pedían que las dijéramos y ese fue el primer contacto que tuve con la poesía. Esos primeros años están en uno hasta el final y de ahí van saliendo las cosas, es como el fondo del pozo donde uno mete el cubo y hala y siempre hay agua, siempre hay vida, vida intelectual, poética, porque la vida sin poesía no es nada.
 
Estando en la beca en La Habana, no recuerdo la edad no sé si 14 o 15 años escribí en una libreta algunas cosas que no merecían llamarse poemas ni poesías, ni nada, era una cosa espantosa, pero lo importante fue el hecho de coger un lápiz y ponerme a emborronar cuartillas.
 
Comencé a escribir con más seriedad, en Holguín en el año 69 o 70. Había llevado a mi abuelo al médico y estábamos en una cafetería esperando que terminaran el almuerzo, porque se demoraba bastante y estando allí escribí tres poemas. Después en Santiago de Cuba en la Biblioteca en una libretita que tenía fue que de verdad me puse a escribir y cuando analicé aquello me di cuenta que en los tres poemas que había escrito en Holguín ya estaba el estilo, la manera en que iba a escribir mi poesía.
 
Tengo una cosa a mi favor y es que leí mucho en mi vida y de todo. Pude madurar internamente, psicológicamente y cuando comencé a escribir eso me ayudó. Mis inicios coincidieron con el llamado Boom Latinoamericano y pude conocer a Alejo Carpentier, escuchar una conferencia de él y de otros intelectuales de renombre.
 
Comencé a escribir y no se lo decía a nadie como la mayoría de los poetas: escribía y guardaba. Una noche estaba en Manzanillo esperando la guagua local, conocí a una señora y empezamos a conversar, me dijo que venía de una reunión del taller literario, ahí me entero que existía el taller, pregunté dónde y cuándo se reunían y la semana siguiente empecé a visitar el Taller Literario de Manzanillo.
 
Siempre agradezco la maravilla de haber conocido a ese señor que nació en Matanzas, pero que es gloria de Manzanillo: Manuel Navarro Luna. Gracias a Dios que vino a vivir a esta ciudad, porque hasta después de muerto siguió sembrando, siendo útil y dando luz a los otros que venían después.
 
El ambiente cultural manzanillero era más rico que ahora, indiscutiblemente. Había escritores muy buenos, a Juan Carlos [Mesa] lo conocí en el taller, comenzamos una amistad, después conocí a Yoel [Mesa] que estaba en la universidad en Santiago. Era un Manzanillo diferente con mucha luz, todavía había luz maravillosa.
 
En el año 1986 gané el premio Manuel Navarro Luna que en ese momento era provincial y en el año 1991, que ya era nacional, lo obtuve compartido con Reynaldo García Blanco, también obtuve el premio Juan Francisco Sariol, el premio 20 de Octubre en Bayamo; yo creo que en todos los municipios he obtenido premios: en Niquero, Guisa, Río Cauto, Cauto Cristo.
 
Tengo varios libros publicados, para mí cuando pasa el tiempo se van viendo de otra manera, como que echan raíces, ramas...
 
Yo me siento muy bien cuando me invitan a los eventos en toda la provincia.  Agradezco mucho todas las invitaciones y que la gente me quiera. Asistir a eventos literarios es como un faro, una luz: conozco nuevos escritores, me encuentro con los que ya conozco, conversamos, intercambiamos y para mi es muy importante. El evento Al sur está la poesía, en Pilón, es maravilloso y siempre asisto. De Pilón me atraen las montañas, el mar, el paisaje, los recuerdos de cuando yo alfabeticé en sus montañas. La poesía le gusta a la gente, vamos a las comunidades, a los barrrios, la gente nos espera y no son indiferentes, ellos preparan dulces, refrescos y comparten muy bien. Allí se intercambia y se respira poesía, yo tengo un poema dedicado a ese evento.
 
Toda mi poesía surgió aquí en Media Luna, hay un poema mio que se llama "Medialunerismo" y alguien me preguntaba sobre él y yo le dije que esa poesía la escribió un niño de 5 años que se sentaba en un balancito en el portal de la casa y sentía que sonaba un silbato; la calle se llenaba de gente: eran los obreros que salían del central a las 4.30 pm. Ese niño y esos recuerdos fueron los que escribieron ese poema que se llama "Medialunerismo" que está dedicado al pueblo y a las personas de Media Luna.
 
Cuando uno siente la necesidad escribir, uno tiene que hacerlo es algo que llega, es como una carga adentro y no lo puedes evitar, porque si no lo haces es como que te puedes dar un infarto, así es como lo veo.
 
Después de varios años de aquella conferencia que nos dio Carpentier cuando yo estaba en el preuniversitario, fue que de verdad metí los ojos en su literatura y empecé a leerlo y a intentar escribir sobre la obra de él. Yo reconozco que los escritos mios sobre Carpentier me ayudaron a vivir en el sentido económico, porque con ellos gané varios concursos, pero creo que es el amor que le he tenido a la obra de Carpentier el que me ayudó a sobrevivir económicamente.
 
No quiero mencionar los nombres de las personas a las que agradezco todo lo que he logrado, lo que soy, porque quizás se me olvide alguno, pero yo agradezco a todas las personas que me han ayudado, que han hecho posible mi obra, a todos los que me quieren, me aprecian y me consideran.                                                

Tomado de: La Campana, periódico cultural de la provincia Granma, No. 70, p. 8.
Publicado: martes 30 de julio del 2019.
Última modificación: martes 30 de julio del 2019.