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Selección de textos poéticos.


Once poemas escritos por Aurelio Hernández.

De los límites exactos

                              I
 
Cargada de gaviotas esa mujer busca el mar,
sufre...
Ese vaho de algas se desliza por cada poro,
hinchan sus seno,
y a veces retoñan en su piel.
Ve en el horizonte un hombre que camina 
sobre el agua
y la besa gestando los días.
Sus manos en la ola dan el grito al viento,
y tiende su vientre entre espumas.
Esa mujer tuerce los años más allá de su sombra
y solo los arrecifes saben del límite exacto
de sus lágrimas.
                        
                             II
 
¿Por qué se fuga la arena de mi reloj en la mañana?
¿Dónde comienza la luz?
En la única casa permanecimos sentados
y nos empuja la otra salida extraña sombra
espacio de sigilo donde se cubre el misterio.
 
                           III
 
Los sueños pasan
advierten el disfraz de la culpa
lo íntimo.
Nadie me aguarda.
Marco en el horizonte,
mis tigres se turnan, montan guardia,
espolean rayos de mis quimeras truncas;
quizás una breve tojosa duerme conmigo
y espera mi crecida feliz.
Se llenan pensamientos
al punto exacto donde se quema mi arco iris.
                 
                         IV
 
El espejo se llevó la infancia
silencio que muerde
una vida desgajada.
Los candelabros acoquinan
nocturnas ojeras
las hojas de siglo se abren
la estación se desnuda.
Se oye el tañido del farallón
en los ojos de una cigarra
donde la costumbre
es un día en silencio.
El humo sopla de un lugar a otro.
Una rama lleva la horca de la prontitud.
 
         
Brotes de asombro 
 
                                        Para Teófila Acea...
 
Se abre una puerta
y los ojos en el sueño
dejan la luz sobre tu mirada.
Gotas de lluvia en mis párpados
charcos que se cierran
en brotes del asombro,
cuando el amor llega.
Yo vi que ibas
desnuda de glóbulos al alma
y muy cerca las lloviznas
nos besaban.
Entonces tu espejo era mi espejo
reflejo en el agua.
Y nos fuimos los dos en uno
en escurrir de esperanzas. 
            

Tras las huellas del viento llegas tú
 
Tras las huellas del viento llegas tú,
rompes la soledad
torbellino amoroso robas mi alma
del barro que hizo al árbol.   
Juega limpio,
bañas mi vientre para golpearme a besos
mediodía en algas y corales                
muro silencio, milagro.
Amor, viste tus lágrimas.
Eterna fuga la memoria,
no hallo el camino?
No sé si volveré a tu amparo
escarchas cenizas                                                                                                                
voy calcinado de ansias
estoy mudo en el espejo.
 
 
Esta costilla universal de la noche
 
Esta costilla universal de la noche
sabe de esta mujer,
es una, solo una
junto al deseo repentino de una palabra.
A veces salimos buscando la oscuridad,
y sale la luz a mordernos,
vigilia en un abrazo
que vuelve a nutrir sorpresas de relámpagos.
Entonces campanillas de ecos saludan
en rosas, sobresaltos y tragos amargos,
para desnudarnos en la poesía
que llora en las entrañas
de una madrugada para dos.
 

Soledad
 
En qué aislamiento doy el grito este día
un lamento sombra en los senos desiertos del cuerpo
me atan
y golpean puertas y ventanas para desatar mis relámpagos.
Alguien me lleva de brazo por las ojeras 
donde estoy muriendo,
o donde pueda estar más solo.
¡Ah, soledad que tienes adentro!,
como disgustas mis horas
me acorralas
y me conviertes en otra piel del olvido.
Voy, ojos sin luz, a beber recuerdos
en el instante supremo de cualquier ser querido.
 
 
La otra lágrima                                                                                    
 
                                              A mi hermana Chela...
                                              
Esta noche se columpia tu vida 
en los ojos de tu nieta.
Vuelas?
Si no fuera por las caricias quietas 
del amor,
¡cómo se desviste el tiempo en los hijos!
No sé qué rocío desnuda labios
cuando la gracia se hace pétalo 
en tus lágrimas.
Un ángel dorado entibia tu pecho.
Créeme,
el viento seguirá besando el baúl de abuela
allí donde se gestó el amor
sobre el llanto de otra niña.
 

Caminos
 
Los caminos andan conmigo,
su luz también es la mía,
húmeda piedra que chocó 
en un beso.
En mi garganta a veces
se tornan hiel las salivas de tu vida,
y mi árbol un arcángel mutila,
vaho del miedo y la desconfianza
serpea 
señora del camino en tu horizonte.
¡Tú triunfas, tú triunfas! 
Soy yo el de la duda.
 
 
Siempre voy hacia ti
 
Siempre voy hacia ti,
vivo por ti,
enloquezco,
con un mañana que madura
voy a tus pupilas.
En tus lágrimas 
el arco iris desliza el cuerpo,
sujeta el tiempo
ese fondo de tu alma,
cuando me consumes.
 
 
La vida pasa
                                 
                                     A mi hermana Concha...
 
Me doy cuenta, la vida pasa,
después de años el primer hogar
la esperanza permanece,
todos se han ido,
y el silencio duele.
Así se acaba y empieza el miedo
siento lo que quise 
lo que soy y muere junto al olvido.
Entonces 
lo único es seguir
como si fuera ayer.
 
 
El joven Calafell
 
Siempre lo protege un verso. 
Deambula. 
Su pie traza un arco en la glorieta,
su mano teje con aquel lápiz
los ademanes de muchos ojos.
El viento de la noche husmea,
y lo guarda en su bolsillo pegado al corazón. 
Lleva en su barba resplandor de abismos
en el pecho todo el mar,
eterno poema en balbuceo de loco.
¿Cuál será tu rumbo?
¿Hacia qué cantos de sirena
te lleva tu destino?
Ambulantes tiempos vas a sumergir?
¡Oh soplo errante de la poesía!,
ante tu paso inclino la frente,
te echo mi brazo al hombro.
Ruedo en ti.
 

El faro
 
He visto en el hombre del faro
todo el océano morderle un párpado
y con la luz alzar un vuelo de alcatraz.
Probar con su boca espumas
y preñar el mar. 
Faro, letanía que rondan pulpos,
barcos lejanos.
Dicen que el hombre del faro
a un punto cardinal sólo mira. Milagros,
empedradas noches de peces,
ojos de abismos. Corales sueños.
El hombre del faro se bebe la noche,
y silba gaviotas que anidan en su cuerpo.
colonias de olas gritan.
¿Dónde andará la sirena que canta
subiendo la ruta y alzando los brazos?
Llano cielo, guardián. Astro
nadie olvida tu sendero
memorias lejanas duermen.
Y no cerrará nunca tu puerta.


Publicado: jueves 08 de agosto del 2019.
Última modificación: jueves 08 de agosto del 2019.