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La ciudad, la mar, la máquina de escribir...

Autor(es):
Carlos Manuel Pérez.
Sobre el libro de poesía Certifíquese a la mar.

El segundo libro del poeta Andrés Conde (Media Luna, 1949), es una de las propuestas de Ediciones Orto para la XIV Feria del libro, prevista en las provincias orientales del 28 de febrero al 6 de marzo  

Después de imperdonable silencio, la poesía del medialunense Andrés Conde nos llega a borbotones. Primero fue su libro En el aire debe estar la transparencia (Ediciones Bayamo, 2003), reseñado en esta página. Y ahora Certifíquese a la mar que acaba de publicar Ediciones Orto, de Manzanillo. Este, como aquel, con la impronta de un hombre que pule el susurro de los años para convertirlo en verso, que es decir en voz.
 
En su nuevo poemario, el escritor vuelve a temas ya planteados en el anterior, aunque con una loa enfática a la tierra natal y de permanencia: Media Luna, donde "el sol es más chato/ no hay paredes altas/ entre las que recortar sus rayos/ sin embargo hay flores" y "...un parque/ adonde nadie viene".
 
El pueblo, escenario de su paso indeleble por una vida confundida con gente común, se nos rebela con una  visión diferente a la que habíamos recibido. Sigue siendo ámbitos de cortadores de caña, trabajadores del central, de obreros, viejos, jóvenes y niños. Pero pasado por el tamiz del poeta, adquiere dimensiones idílicas: "es la gran belleza que acaricié/ y respiré en soledad en público".
 
Empero, cómo hablar de las calles, los barrios, los edificios, los pobladores, sin mirar el mar: ese oleaje, esa brisa, ese azul que no son orlas en la distancia, sino parte intrínseca de cada uno de los habitantes de aquel sitio. El texto titulado Por merecer tu alma, con el que concluye el volumen y que resulta una declaración de amor por el terruño, comienza diciendo: "frente a ti escribo/ ciudad que abraza el mar/ y no lo deja perderse/ igual que aquella noche/ en que temblaste entre mis brazos".
 
También existe una reiteración de la estirpe solitaria del autor. En medio de los demás, no encuentra más compañía que la de su máquina de escribir, extensión de sí mismo para expresarse, para convertir en estrofas los desafueros cotidianos. Esa es tu boca, la de traducir los latidos internos que no le dejan dormir tranquilo. Como si fuera una carta a quienes no la entienden, a los que le miran indiferentes o recelosos, le nació la composición de mayor vuelo del libro.
 
"les recuerdo/ y escribo este momento/ para dejar constancia/ que la nostalgia/ quiere matarme los ojos/ pero el cuerpo bulle y ya germina/ de alma y cuerpo se escriben estos versos". Así comienza Poema incierto, al final de Pórtico I (meditaciones frente a una máquina de escribir), la primera de las tres partes de Certifíquese... y donde hace una renuncia a la soledad sin lograr escapársele.
 
Tanto es así que intenta enmascarar su condición en un contrasentido. Mas se denuncia con expresiones desgarradoras, tentadoras de las lágrimas: "...por eso no estoy solo/ en esta tarde en que hace hambre y tengo frío/ y no hay mano que me acaricie/ y no hay boca que me susurre/ ni corazón para mi aliento".
 
En Conde retoña la semilla de los románticos que viven en carne propia los decires poéticos. Como su creación, es sufrido y sincero, único en su insalvable agonía. Quizá sea una especie de Julián del Casal contemporáneo, incrustado en un costero municipio donde faltan los oropeles y la vida licenciosa de salones exquisitos, pero donde igualmente anidan el dolor y la esperanza del verso en corazones sensibles.
 
Desde mi percepción, el volumen decae con la inclusión de "textos de circunstancias". Hubiese preferido que todo el tiempo se remontara por los caminos ignotos del alma. Que su lirismo continuara desnudando las profundidades de una existencia trascendente gracias a la poesía. Poemas como Rostro que se besa una sola vez, Entonces cantas y Esa unidad abstracta e infinita, a mi entender derrumban el espíritu de Certifíquese a la mar. 
 
Aun así, este es un libro que debe leerse. Su título invita a ello. Sus imperfecciones pueden minimizarse si tenemos en cuenta que "de alma y cuerpo" está hecho.
 
Fuente: La Demajagua, sábado 19 de febrero del 2005.   


Publicado: miércoles 21 de agosto del 2019.
Última modificación: miércoles 21 de agosto del 2019.