Dicen que por lo menos dos mil periodistas de todo el mundo piden cada año entrevistarse con Fidel Castro, y que de entre los sueños con que se gradúan muchos de los estudiantes de periodismo casi todos coinciden en uno: llegar a entrevistar al hombre sin el cual sería imposible escribir la historia del siglo XX y ya la del XXI.
Frei Betto, Gianni Miná, Tomás Borges e Ignacio Ramonet, son los autores de las cuatro entrevistas escritas más amplias, profundas y conocidas con el líder de la Revolución Cubana. Ellos no solo comparten esa excepcional suerte. Los cuatro pueden dar testimonio exclusivo y valoraciones únicas nacidas, sin duda, de las largas horas de diálogo en que la inteligencia, la cultura, la sensibilidad y el respeto entre entrevistadores y entrevistado dieron a la luz libros indispensables para entender nuestra época.
Hace treinta años, en 1985, la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado puso a disposición del pueblo el libro Fidel y la religión; y hoy me place enormemente presentar a ustedes, en el marco del Festival Universitario del Libro y la Lectura, esta obra del fraile dominico Frei Betto.
A presar de que el teólogo brasileño no tenía ninguna idea de hacer Fidel y la religión, sino añadir en un último capítulo de un ?librito para jóvenes de Brasil sobre Cuba?, las opiniones de Fidel sobre religión, Frei Betto tuvo cuatro larguísimas citas con el Comandante, en su oficina del Palacio de la Revolución, con la presencia de Armando Hart, que en aquel momento era ministro de cultura. Fueron veinte y tres horas de conversación en las que el entrevistador se sorprendió por la naturalidad, la espontaneidad y la confiabilidad de Fidel al hablar de su formación religiosa, entre otros tantos temas.
Con la lectura de Fidel y la religión se llega a conocer importantes raíces en la formación ética de Fidel. Se puede observar la influencia ejercida en él por la educación que recibió, durante la primera y la segunda enseñanzas, en los mejores colegios católicos de Cuba, su valoración del papel actual de la Iglesia y los creyentes en Cuba y América Latina, su apreciación de la Teología de la Liberación; así como su valoración sobre las relaciones con la Iglesia Católica después del triunfo de la Revolución y el surgimiento de las tensiones iniciales y sus causas.
Para apreciar, una vez más, las consecuencias del pensamiento de Fidel, es bueno subrayar que lo planteado por él aquí son ideas que lo han acompañado a lo largo de su vida revolucionaria, expuestas cada vez con mayor amplitud y profundidad, y que acaso ahora se concretan en la plenitud de su riqueza y madurez conceptual.
Dos de las más importantes vertientes históricas del pensamiento y de las emociones de los hombres: el cristianismo y el marxismo, predestinadas como irreconciliables por los adversarios del progreso humano, encuentran aquí nuevos y sorprendentes caminos de comprensión.
Carlos Alberto Libanio Christo, el fraile dominico brasileño Frei Betto, nació en Belo Horizonte en 1944. Militó en el movimiento estudiantil desde los trece años y fue dirigente nacional de la Juventud Estudiantil Católica. Durante mucho tiempo actuó en la resistencia contra la dictadura militar brasileña, sufriendo prisión y tortura por sus ideas. Teólogo de la liberación es autor de más de cincuenta libros de diversos géneros literarios y de tema religioso.
Ángel Larramendi Mecías
Beati possidentes
Felices quienes golpean las puertas
imponiendo ternuras relámpagos gozos
los que arrancan latidos al barro
y hacen de sus manos una férrea amapola
que ofrecer a los desposeídos
quienes dicen amor con palabras
y juegan a beso-daca y beso-toma
los que cantan la gloria de la vida
y el sentido del dolor
Felices los que acarician una rosa
y habitan mis sueños entrañables
los que tienen su calle su piedra su astro
y sobre todo un amigo
Felices los poetas con sus banderas rojas y su canto
los que creen en el susurro de los árboles
los que en la semilla fijan su corazón
y maldicen a los traidores en una esquina
Felices quienes juegan con un niño
y comparen una fábula
quienes a salvo del olvido fornican en los portales
inaugurando costumbres y alegrías
Felices los obispos los locos los rebeldes
que en rondas de victorias avanzan cogidos de las manos
los que siembran tomillos en las frentes
y celebran la piel de los relámpagos
los que se aprestan a restañar la luz
reclamando la transparencia del albor
felices los que vuelven a las cosas comunes
al agua al pan al amor a la melancolía
Yo que pude ser eterno
y regresar a Ítaca colmado de honores
después de vences dioses y cíclopes
amén de otras criaturas ruinosas
que embargan mi pensamiento.
Yo que pude llegar a ser
sabio en perfume y puertos remotos
glorificado por la certeza de que navego
en la urdimbre de amantes perfectas y traidoras
y desafío el tiempo
con la mirada voluptuosa e inconfundible
del sexo en solitario.
Yo que pude ser en fin
cuántos Ítacas Odiseos y Penélopes
pueblan el mundo
sigo anclando cada noche en mi Isla
buscando desesperadamente a tientas la cera
que me salve del canto.
Publicado: viernes 13 de abril del 2018.
Última modificación: jueves 30 de mayo del 2019.



