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El cine desde la distancia.

Autor(es):
Ramón Leonardo Cabrera Figueredo.
Comentarios al filme Nuovo Cinema Paradiso que evoca la magia de ver cine en una sala.

239.jpgSon los italianos increíbles haciendo películas, también unos cuantos países europeos, para no ser absoluto. Existe, en el numeroso inventario de cintas de ese país un título producto de la experiencia extraordinaria, desde lo personal hasta lo colectivo, una película que en estos años va a resultar de obligada referencia para el estudio de la historia del cine, sobre todo para el estudio histórico del comportamiento del público, durante décadas, ante el fenómeno cinematográfico nacido en el siglo XX. En esta historia no se rescata ninguna tradición, se nos muestra, en un orden lógico y cronológico, el acto social y masivo de asistir al cine como un ritual de obligada ejecución durante buena parte de la semana, en tiempo no tan pretérito, pues los audiovisuales han recorrido un camino vertiginoso en lo conceptual, formal y tecnológico como ninguna otra forma de expresión artística anterior.

Para los nuevos espectadores del audiovisual, Nuovo Cinema Paradiso (1989) resulta extraña, en la medida que los mecanismos de exhibición han ido evolucionando, en el sentido de una pretendida desaparición de la proyección convencional de películas, en un cine tal como se le conocía hasta hace poco. Hoy, con la irrupción de las TICs y la variedad de soportes, se hace mucho más cómoda, íntima y personal la observación de películas; y es aquí donde encontramos uno de los puntos de giro fundamentales del conflicto de este bello drama.

En un pequeño pueblo, un solo cine, y su gente viendo películas de todas partes del mundo. Desde una Italia en post-guerra, todo parece traído por los pelos; pero no, antes era así, la gente disfrutaba en masas la película en el cine. Hoy, sólo he visto colas en los cines durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, por ejemplo, y en otras partes del mundo esto sólo ocurre durante el estreno. El cine parece destinado a desaparecer tal como se le conoce, pienso en un proceso de promiscuidad entre éste y los nuevos medios que van surgiendo; por ello esta cinta recrea situaciones todas vividas dentro de un local de cine, desde los cines quemándose por la combustión espontánea de las cintas -que entonces no eran reveladas en negativos de seguridad- hasta los diversos episodios generados en una cola, durante la observación en el salón, y otras costumbres. El filme nos incita a conocer el proceso de formación del público, sin embargo lo hace desde la ternura misma, donde -en un proceso dialéctico- evoluciona este medio y también las gentes, al unísono, como si fuera un acuerdo pactado y tácito entre las maravillas, las fantasías del arte cinematográfico y su público.

Recuerdo muchos homenajes dedicados a estrellas del cine, incluso, dentro de las propias películas y considero que esta cinta es la única en la que su director se preocupa por homenajear al público y a todos los empleados de una sala de exhibición cinematográfica.

El amor por las películas coloca al autor en una remembranza inquietante, en una nostalgia válida como documento de la historia. Las personas que asistimos a la inolvidable matiné infantil, a funciones de estrenos y a otras actividades, agradecemos con lágrimas en los ojos haber disfrutado aquellos momentos. A los cines no sólo se iba a ver películas, y eso también está reflejado en la cinta Nuovo Cinema Paradiso, que connota la decadencia de un sistema de distribución y exhibición, que mucho le aportó al espíritu, en la historia de la cultura universal de la humanidad. Teniendo en cuenta que el sólo hecho de trasladarse al cine era un acto social que incluía prestancia en el vestuario, aseo personal, categoría social y todo tipo de convencionalismo social que de una forma u otra, se veían reflejados al interior de una sala. En tiempos anteriores a 1959, en Cuba, las divisiones de clases eran marcadas dentro de estas locaciones por precios, comodidad o posición frente a la pantalla, y la película Nuovo Cinema Paradiso nos permite reencontrarnos con una época pródiga en situaciones cómicas.

Quizás por la latinidad es que soy muy afín con ese cine italiano y todos sus códigos me resultan comunes, me sucedió también con La vida es bella, de Roberto Benigni. Nuestro cine, en alguna medida, le debe mucho a ello, y esta película me recuerda la universalidad perdida, en tanto(a) política de exhibición del cine en Cuba.

Las actuaciones, en cada una de las situaciones colaterales del guión, son tan convincentes que resultan un rejuego con la percepción vivida de ambientes de un cine de241.jpg barrio. Su trama central roza la vida en paralelo, logrando contar la historia de un director de cine mediante el recurso del flash-back, que incluye el recorrido por todos los incidentes de su vida, es decir, desde la niñez dentro del cine y su cabina de proyección, hasta la llamada telefónica que desata el conflicto como torrente narrativo, que no terminará hasta la secuencia -increíblemente poética- de los besos que perduran en los descartes de la censura, y que el propio director vuelve a ver como especie de regalo de un proyeccionista ciego, que más que proyeccionista, fue su mentor, su padre y guía, señalándole el camino para salir de aquella aldea hacia la gran ciudad, único lugar donde es posible hacer cine. La coincidencia con la realidad no es pura casualidad, y esta inolvidable cinta lo asume desde la ficción.

240.jpgSu música, que resulta incisiva, caracteriza atmósferas, personajes y recuerdos nostálgicos del cine y los gratos momentos que en él todos vivieron. La plaza del pueblo, el loco del pueblo, las parejas que se conocieron dentro del cine, el que murió viendo una película, el acarreador llevando de un poblado a otro las bobinas de celuloide para una proyección simultánea, Chaplin, Buster Keaton, Vittorio de Sica, Federico Fellini, Orson Welles, John Ford y películas como La diligencia, El boxeo, y muchas otras, aparecen en una sucesión de imágenes que nos golpean desde nuestra propia vivencia. Tal parece que su guionista y director no perdió nada de vista, mantuvo todo bien cuidado y bajo control argumental.

238.jpgRememora con agradecimiento quien ve la actuación del niño en este filme, porque resulta convincente, válida y veraz. Siempre me he preguntado cuál es la técnica utilizada para la dirección de actores en estos casos, cuando la gravedad de la puesta radica en la reconstrucción de una época de la cual el niño actor no tiene referentes, sé que existen muchas películas con una puesta en pantalla fenomenal cuando de niños se trata; me asalta a la memoria el recuerdo de El chicuelo, de Chaplin, y del personaje infantil de La vida es bella; pero lo mágico esta ahí, en lo misterioso, en el manejo y apego de códigos sencillos, que su director Giuseppe Tornatore ha sabido manipular. Este artista tiene otros dos filmes que tocan el cine dentro del cine, aunque como es lógico Nuovo Cinema Paradiso resulta el mejor. En 1989 la academia de Hollywood le otorgó el Oscar a la mejor película extrajera.

El filme cuenta con las actuaciones de Philippe Noiret, Jacques Perrin, Salvatore Cascio, Mario Leonardi, Agnese Nano y Leopoldo Trieste, un reparto de lujo del cine italiano.

En el año 2005, más o menos, dentro de la programación de un encuentro cinematográfico en Jiguaní, provincia Granma, se proyectó Nuovo Cinema Paradiso para corregir la falta de otra cinta, y el público asistente -muchos adultos, el cineclub de la ciudad y los obreros de cine- aplaudió hasta el delirio esta nueva entrega. Sucede que estas películas deben ser reprogramadas cada cierto tiempo en las pantallas; parece olvidarse que los años pasan y las generaciones cambian, por lo que resulta imperioso volver a este tipo de obra, aún más cuando tengamos -y este es el caso-, que mostrarles a los jóvenes cómo eran el cine y su público del siglo pasado.



Publicado: viernes 13 de abril del 2018.
Última modificación: lunes 03 de junio del 2019.